Han pasado años desde que un militar, en retiro o no, ha asumido el cargo de ministro de Defensa del Perú, y no solamente ello, sino que en el Ministerio del Interior también se tiene a un policía con experiencia en la materia a cargo del sector, y ha sido hace unos días que el teniente general en retiro FAP Jorge Kisic ha juramentado el máximo cargo al que un militar puede aspirar aparte de la la Jefatura del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú o la Comandancia General de un instituto armado, sea Fuerza Aérea, Ejército o Marina, el de Ministro de Defensa.

Con un militar, en retiro, a cargo del Ministerio de Defensa del Perú, se puede, o se debería, esperar mayor fluidez en la administración de los Proyectos de Inversión Pública (PIP) que requieren las entidades adscritas al sector, y especialmente aquellos referidos al programa de modernización de las Fuerzas Armadas – adquisición modernización, mantenimiento y conversión de Sistemas de Armas que mejoren la Postura de Defensa.

La Postura de Defensa, a pesar de lo sugerido por algún ranking de entidades especializadas, recibe una mejora marginal cuando los institutos armados reciben equipos de naturaleza logística, orientados a la tan necesaria labor de apoyo a la población civil en casos de desastres naturales, una tarea militar que es imprescindible – cuya mejora inició en el gobierno anterior – pero que no ha logrado imprimir la inercia necesaria para generar una opinión concertada en favor del re-equipamiento de las Fuerzas Armadas.

Vale indicar que uno de los grandes logros del quinquenio 2011-2016, fue evitar la obsolescencia en bloque en categorías tan importantes como patrulleras marítimas y aviones de transporte, ambos proyectos en marcha, la MGP logró renovar su parque blindado, esperamos parcialmente, sin embargo el Ejército aún no decide – más allá de la valoración ponderada de tanques – qué tanque rector de combate es el que quiere, tampoco ha recibido la asignación presupuestaria para tal fin. Aún en servicio los tanques T-55, que tampoco han sido convertidos a BMPT-55 Terminator, una muy interesante oferta de la industria rusa de la defensa, tampoco se ha modernizado los Shilka o adquirido su reemplazo, sino que se ha optado – acertadamente – por adquirir camiones militares todo terreno – para mejorar las capacidades logísticas, pero con ello, la mejora a la postura de defensa es marginal, un camión todo terreno, un buque multipropósito o un avión de transporte no mejora significativamente la postura de defensa de un país, esto se logra con cazas, aviones de guerra electrónica, tanqueros aéreos, fragatas, submarinos, entre otros y a la fecha las autoridades peruanas han evitado como ‘alma que lleva el diablo’ renovar estos equipos, sea por falta de presupuesto, es cierto, estos equipos son muy costosos; sea por la falta de consenso político (lo que existe es oposición política a la renovación de equipos), aunque podemos recordar claramente la manera como se solicitaba – a veces en voz alta – que salgan los helicópteros y aviones militares a socorrer a la población por las intensas lluvias y desbordes de hace unos meses. Entonces quién los entiende ? Sí, pero no ? No, pero sí ?

Barajada desde el quinquenio 2006-2011, aún no se adquieren el o los aviones de alerta temprana y control del espacio aéreo (AEW&C), tampoco radares de vigilancia con emplazamiento – móvil o fijo – en tierra para mejorar la cobertura brindada por la antigua red de radares de la FAP (cuyos elementos, por cierto, pueden ser modernizados), la modernización de cazas MiG-29 y Mirage 2000 ha quedado a medias y más allá de evaluar el MiG-29M/M2 en Rusia no se han dado pasos para asegurar un reemplazo programado de los vectores de superioridad aérea. El proyecto de co-producción de los aviones de entrenamiento básico KT-1P ha sido relegado a la función de línea d emantenimiento y reparación en lugar de proseguir con un segundo lote de 20 aviones, o por lo menos, asegurar la actividad de la Línea de Ensamblaje Final con un mínimo de aviones por año para no arriesgar la pérdida de calificación o la pérdida de personal calificado.

La MGP ha concluido en mejor posición el quinquenio 2011-2016, con un interesante proyecto de overhaul y modernización de cuatro submarinos 209/1200 en marcha, un segundo buque multipropósito contratado y con quilla puesta, avanzando en las fases finales del equipamiento del primer buque multipropósito (BAP Pisco), de camino a su inminente incorporación en el servicio activo, la construcción/ensamblaje de patrulleras marítimas también progresando y la reciente adjudicación del contrato para la modificación de dos aviones Fokker 50 a aviones de inteligencia de señales, son muestras claras de los avances que se pueden lograr cuando se trabaja de manera transparente – hasta donde sea conveniente la transparencia para efecto disuasivo – los proyectos de inversión.

Y si mencionamos a la Aviación Policial, apreciaremos que requieren de mayor número de helicópteros, tanto helicópteros del porte de los H145 como los Mi-17 (Mi-171Sh-P), los mismos que está adquiriendo la FAP para complementar aquellos adquiridos por el Ejército.

Los requerimientos militares para modernizar sus activos fundamentales serán más o menos costoso, dependiendo de la manera en que sean administrados, pero siempre se debe recordar que la doctrina en materia de inversiones para la Defensa se asemeja mucho a las filosofía detrás de las construcciones civiles anti-sísmicas, nunca se sabe cuando puede azotar un terremoto la zona en que se construye una casa o edificio pero es inteligente – humana y financieramente saludable para evitar pérdidas de vidas y potenciales litigios – tomar en cuenta la resistencia de materiales y estructuras ante un sismo en la construcción. Así, la construcción de un moderno sistema de defensa requiere de inversiones en equipos que no se saben si en algún momento se habrán de necesitar, pero si lo supieran, sería tal vez demasiado tarde.

Recuperar capacidades militares desde un punto de obsolescencia en bloque resulta no solamente muy pero muy costoso, es asumir un riesgo inaceptable desde la perspectiva de costo de oportunidad, y desde un punto de vista gerencial para la defensa una omisión imperdonable. Administrar de manera profesional el presupuesto público de la Nación, sin quitarle a Pedro para vestir a Juan, incluyendo las correspondientes asignaciones presupuestales para evitar obsolescencias, es una de las labores que se le encomienda al Gobierno, y brindar el marco legal adecuado para ello, al Congreso.