El sábado por la tarde cerca de las 17: horas, la aeronave Hércules KC 130H TC-69 “Puerto Argentino”, perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina (FAA), presentó una novedad en su sistema propulsor que condicionó la maniobra de aterrizaje, y que gracias al profesionalismo de la tripulación no tuvo mayores consecuencias. Saliendo al cruce de versiones que indicaban erróneamente incendio en uno de los motores Allison, la Fuerza Aérea emitió un comunicado aclaratorio indicando que:

“Al momento del aterrizaje en la Base de Río Gallegos, se presentó un inconveniente en los reversores de la aeronave, debido a lo cual, la tripulación ejecutó los procedimientos previstos para compensar la anomalía, realizando el máximo frenado y detención de motores. La maniobra significó el recalentamiento del conjunto de frenos, con la consecuente humareda que emana el conjunto en dicha situación.

El Hércules TC-69 “Puerto Argentino” había partido por la mañana de Río Gallegos con destino a la Base Antártica Marambio, sin embargo debido a las condiciones meteorológicas adversas que afectaban a la Base, la aeronave no pudo aterrizar en la misma y luego de orbitar la zona hasta el máximo que permite la configuración de vuelo adoptada en esta habitual operatoria, el TC-69 emprendió el regreso a Río Gallegos.

Hilando Fino
A título ilustrativo decir que el KC 130H TC-69 “Puerto Argentino” es el primer Hércules modernizado y a su vez modelo de la serie de cinco aeronaves, en total a actualizar, de la flota de Hércules argentinos. El mismo fue modernizado en los Estados Unidos por la empresa L3, al tiempo que se impartía capacitación al personal de la Fuerza Aérea y de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), empresa donde luego se modernizaría el ejemplar C-130H TC-61 y actualmente se está en proceso de finalizar el citado proceso con el Hércules KC-130H TC-70.

Además mencionar, que dentro de la ingeniería de modernización, el control de las hélices pasó a ser gestionado por un sistema digital de 4 canales, denominado EPCS (Electronic Propeller Control System), el mismo aporta una solución notable, ya que logra que todas revoluciones de las hélices coincidan eliminando el “batido de las palas”, sin embargo una emergencia típica del sistema, señalada por manual, es potencia incontrolable, siendo el procedimiento de emergencia cortar motor y poner la hélice en bandera, aunque con la aclaratoria, que en caso de falla en los cuatro motores, no es viable el procedimiento de poner las hélices en bandera.

Puntualmente, la novedad informada por la Fuerza Aérea fue en los “reversores” del TC-69, entendiendo entonces que la misma es señalada por el EPCS como “No Reverse”. Por otra parte, la Fuerza Aérea refiere que para compensar la anomalía se realizó el “máximo frenado y detención de motores”, de donde se puede deducir que el TC-69 se vio obligado a hacer un aterrizaje con exceso de potencia en sus motores, a causa de mucho torque en su conjunto de hélices, cuando el mismo debe ser casi 0 torque por hélice en el aterrizaje.

Por su parte, la Fuerza Aérea indica en su comunicado que “la maniobra significó el recalentamiento del conjunto de frenos”, confirmando de esta manera el obligado exceso de potencia a la hora del aterrizaje. Solo a título informativo decir que los cuatro conjuntos de freno Mark IV de fibra de carbono del TC-69, cuestan aproximadamente unos quinientos mil dólares.

Por último señalar que hasta aquí, la Fuerza Aérea ha detectado en el proceso de Modernización Hércules, dos novedades recurrentes; una referida a un fallo eléctrico menor y la referida al sistema EPCS (Electronic Propeller Control System).

Obviamente el incidente será objeto de estudio y análisis por parte de la Junta de Accidentes quien luego se expedirá al respecto. Aclarando que no me impulsa ánimo alguno de interferir, sino aportar mi preocupación ciudadana, dado que esta misma situación podría presentarse aterrizando en la pista de tierra de la Base Marambio.

Marcelo Cimino

Envío Especial de Intereses Estratégicos Argentinos